Los suelos oscuros, bajos o mal orientados recuperan su atractivo

Los descuentos en estas viviendas oscilan entre el 20% y el 30%, mientras que tener terraza puede aumentar los precios en torno a un 10%.

La crisis del coronavirus parecía haber cambiado nuestros gustos inmobiliarios. «Llevamos meses escuchando que los pisos oscuros o mal orientados ya no tenían comprador, pero no es así» dice Jesús Duque, vicepresidente de la red Alfa Real Estateuna cadena con más de 225 agencias repartidas por España (130), México (90), Costa Rica (1), Paraguay (1), Francia (1), Ecuador (1) y Argentina (1).

“Tras el confinamiento se transmitió la idea de que los compradores solo buscaban pisos con balcones, terrazas y jardines, con más metros cuadrados, más soleados y mejor orientados, pero esta afirmación no es realista”, dice Duque. En dos años, y según el mismo experto, el interés que genera la vivienda en las afueras de las ciudades ni siquiera existe. La vuelta generalizada a las oficinas, y la dificultad en muchos sectores de actividad para teletrabajar, nos han devuelto a las oficinas más consolidadas.

Una casa interior u oscura tiene un precio entre un 20% y un 30% inferior a lo que costaría otra similar pero mejor orientada, porcentaje que la convierte en una solución atractiva para muchos compradores. “Recordemos que una casa con terraza puede suponer un 10% de aumento de precio, por lo que no podemos decir que este elemento sea ahora una necesidad común de los clientes”, dice Duque.

Jóvenes en busca de su primera vivienda e inversores:

Por lo general, estas viviendas suelen ser las más pequeñas de cualquier edificio, por lo que “el perfil de comprador más frecuente es el de los jóvenes, que compran su primera vivienda y la ven como una opción para sus primeros años de independencia, normalmente hasta cuando no formar su propia familia”, añade Duque. Son precisamente las personas las que menos viven en su vivienda, por lo que es mejor aceptar la falta de luz, de terraza u otros servicios como ascensor.

El otro perfil es el del inversor, que ante todo privilegia la búsqueda de un precio competitivo. En este caso, lo más habitual es que compren la casa, reformada o no (en este caso a precios casi de saldo), y la alquilen, obteniendo rentabilidades de entre un 10%-5% bruto según la ubicación, añade. Duque.

Además, las soluciones que aportan las reformas y la decoración son cada día más atractivas. “Es muy habitual que las viviendas lleguen a nuestras oficinas con reformas que disimulan muy satisfactoriamente la falta de luz solar, que pueden costar mucho menos de 1.000€/m2, lo que las hace muy rentables”, concluye.

Deja un comentario